AMERICA LATINA CRECERÁ UN DOS POR CIENTO EN 2009
En entrevista con DEUTSCHE WELLE, Peter Rösler, vicegerente de la Asociación Empresarial para América Latina (LAV), con sede en Hamburgo, se mostró optimista con respecto a las perspectivas latinoamericanas en medio de los embates de la crisis mundial.
DW: América Latina registró en los últimos años un crecimiento económico de un cinco por ciento. Pero ahora EE. UU. y Europa, los más importantes mercados destino de las exportaciones latinoamericanas, se hallan en recesión. ¿Qué significa ello para esos países dependientes de las exportaciones?
Peter Roesler: Los diversos países tienen diferentes grados de dependencia de las exportaciones. En el caso del Brasil, las exportaciones son sólo una pequeña parte del producto interno bruto. En el caso de Venezuela, es naturalmente bastante más: el petróleo representa más de un tercio del total de exportaciones venezolanas. Es decir, que la crisis tendrá efectos diferentes para cada uno de los países. Pero, en términos generales, puede decirse que aparte del sector exportador existe un mercado interno sólido, que se benefició en los últimos años de los ingresos derivados de las exportaciones y la consecuente expansión de la industria, la agricultura, etc.
Usted mencionó ya algunos países, como Brasil y Venezuela. ¿Qué significa por ejemplo para otros países, como Chile, la caída de los precios de las materias primas, en el caso de Chile, del cobre?
Chile puso dineros obtenidos con los anteriores altos precios del cobre en un fondo para malos tiempos. En ese fondo hay ahora 20.000 millones de dólares. Ello significa que Chile no se verá afectado ahora directamente por una caída de los precios del cobre, por lo menos no como otros países en el caso de otras materias primas. Si analizamos los casos de Brasil y Argentina, vemos que sus exportaciones son sobre todo de productos agropecuarios.
Los alimentos se necesitan también en coyunturas económicas menos buenas y justamente de Asia continúan llegando grandes encargos de alimentos. En cuanto, por ejemplo, a las exportaciones de mineral de hierro, recientemente nos llegó la noticia de que China vuelve a importar más hierro. Por eso creo que en términos generales la situación para América Latina no será tan mala y negativa como por ejemplo para Europa y Estados Unidos.
Siempre hablamos de determinados países. América Latina parece no avanzar en la integración regional. Ello lo demostró también la reciente cumbre del Mercosur en Brasil. El Mercosur no logra transformarse en un peso político. ¿Cuáles son las consecuencias de ello en medio de la actual crisis? ¿Es posible que sea una ventaja que cada uno de los países pueda aplicar sus propias recetas para combatirla y un país no se vea arrastrado por otro?
Nunca ha sido tan difícil como ahora emitir juicios generales sobre América Latina. La integración realmente no ha hecho muchos avances hasta ahora. América Latina está políticamente muy dividida. Algunos países tienen estructuras económicas bastante equilibradas, otros dependen de unos pocos productos. Algunos tienen un comercio exterior diversificado, otros, como México, dependen en un 80 por ciento de un país, a saber, Estados Unidos.
Ello lleva a que cada país reaccione de forma diferente a la crisis financiera. Brasil aprobó un vasto catálogo de medidas, desde el apoyo a determinados sectores hasta un programa cultural general, exenciones tributarias y el aumento de la liquidez a través de una reducción de las reservas mínimas obligatorias de los bancos. En otras palabras, medidas hechas específicamente a la medida del Brasil y que seguramente tendrá sus efectos. Pero también otros países, como Argentina, Colombia y México han tomado medidas, efectivamente adaptadas también muy específicamente a las respectivas condiciones de cada país.
En Europa hemos experimentado que la crisis financiera en Estados Unidos ha arrastrado al abismo a instituciones bancarias incluso con una gran tradición. ¿Cuál es la situación de los bancos latinoamericanos?
En términos generales puede decirse que se hallan en una situación mucho mejor que en Europa y Estados Unidos. Ello se debe, entre otras cosas, a que los bancos latinoamericanos no compraron hipotecas “subprime”, debido a que el nivel de interés es tan alto en América Latina que ese tipo de transacciones nunca fueron atractivas.
Además, los bancos latinoamericanos no tienen el mismo acceso que los estadounidenses o europeos a los mercados financieros globales y ello es en este caso una ventaja. Pues lo que para nosotros tuvo consecuencias tan desastrosas, prácticamente no llegó a América Latina.
Naturalmente, América Latina sufre también por la escasez de crédito, ya que no puede acceder tan fácilmente a líneas de crédito internacionales. Además se registró una tendencia a retirar inversiones financieras de América Latina, lo que hizo sufrir a los mercados de acciones. Ello no puede explicarse a partir de la economía real, ya que las empresas latinoamericanas tienen en general una posición sólida.
¿Cuál es su pronóstico 2009 para América Latina? ¿Y qué mercados de exportación le quedarán a América Latina el año próximo?
Realizar un pronóstico de ese tipo en medio de una volatilidad tan grande en los mercados financieros es naturalmente muy difícil. El pronóstico de los bancos internacionales para la región es de un crecimiento del dos por ciento y también de menos. Nosotros pronosticamos un crecimiento del dos por ciento para toda la región.
Las razones son que diversos países han acumulado grandes reservas de divisas en los últimos años, redujeron la deuda pública y la deuda externa y los mercados internos son sólidos. Y también pensamos que la demanda de Asia, si bien se reducirá algo, continuará siendo relativamente grande, tanto en lo que respecta a productos agropecuarios como a determinados minerales.
PARTE DE LA ENTREVISTA.

