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ENTREVISTA A FRANCISCO MANUEL GALÁN ORTEGA “EN CÓRDOBA LA MAYORIA DE LAS SOCIEDADES ESTAN ORIENTADAS AL AUTOEMPLEO”

Trayectoria de 36 años de carrera, registrador de la propiedad en pueblos.Luego de 8 años en Córdoba, 11 en Sevilla y 3 en Marbella en 2008 ocupa el Registro Mercantil de Córdoba. De sus tres hijos, uno es registrador.

–En 36 años de carrera profesional da tiempo a ver casi de todo, ¿no?

–La verdad es que he visto mucho, sí.

–Durante la mayor parte de su carrera ha ocupado registros de la propiedad. ¿Es una tarea muy distinta a la del Mercantil?

–En ambos casos la actuación es muy similar, pero la materia muy diferente. En el mercantil se aborda la legalidad del funcionamiento del empresario social, mientras la propiedad califica los bienes inmobiliarios.

–¿Y cuál de las dos responsabilidades trae más preocupación?

–Más preocupación el registro de la propiedad, porque provoca la apariencia, respecto de lo que se consulta, de que es la verdad oficial. Un error, por ejemplo, en materia de preferencia temporal puede hacer que terceros adquieran o pierdan derechos.

–Con los datos del año 2009 se aprecia que ha bajado en cerca de 2.000 la cifra de empresas cordobesas que han depositado sus cuentas en el Registro Mercantil. ¿Sigue el ritmo a la baja?

–Las cuentas tienen un plazo para su depósito que generalmente abarca los seis primeros meses del año más un mes, con lo que el plazo normal es hasta el 31 de julio. A partir de ahí el empresario está expuesto a una sanción del Ministerio de Economía y Hacienda. Pero hay una sanción más importante, que es el cierre del Registro Mercantil, por el que una sociedad no puede hacer vida mercantil ni inscribir ningún acto, y para saber a cuántas empresas afecta es necesario esperar a diciembre del 2010. Aún así, el ritmo me parece similar al del año anterior, no han bajado excesivamente.

–¿No presentar las cuentas es sinónimo de inactividad?

–En muchos casos sí, pero tiene sus matices. Puede haber empresas inactivas que presenten sus cuentas para no incurrir en sanción y otras que estén activas y no las depositen.

–¿Qué diferencia a Córdoba en cuanto a sus empresas?

–A diferencia de otras ciudades andaluzas, la característica de Córdoba es que la mayoría son sociedades limitadas, apenas hay sociedades anónimas. Para constituir una SL basta con un capital de 3.000 euros, y las SA necesitan 60.000. Así que lo que se aprecia en Córdoba es que las empresas nacen con vocación de modestia, y con ello lo que busca el socio es segregar su responsabilidad patrimonial. No son empresas que proporcionen empleo, sino autoempleo.

–O sea, empresas de un socio.

–Así se mantienen los términos: sociedades unipersonales, de pequeña cuantía y enfocadas al autoempleo. Qué más da que haya más o menos cuentas: lo importante es el tipo de cuentas. Lo importante es el factor humano.

–¿No hay capital en Córdoba para crear grandes empresas?

–Pues o no lo hay, o es que Córdoba ha sido siempre muy indolente. El capital se origina en la burguesía agraria, que no tiene una mentalidad extraordinariamente mercantil. No hay industria, hay un comercio que no origina un empleo potente. Hay sectores que se mueven en circuitos menos transparentes, como la platería. No hay mentalidad empresarial.

–¿La disminución de los depósitos de cuentas indica aumento de la economía sumergida?

–La economía sumergida no es que no presente las cuentas, es que directamente no constituye sociedades, esa transparencia es impensable.

–Tres años de registrador de la propiedad en Marbella, justo antes de volver a Córdoba. Otro mundo, me imagino, y rodeado de escándalos.

–Me tocó Ballena Blanca, Malaya e Hidalgo, operaciones que respondían todas a actuaciones anteriores a mi llegada a Marbella. La primera y la tercera, por blanqueo de capitales, una actividad favorecida por el gran cosmopolitismo de Marbella y su proximidad al paraíso fiscal de Gibraltar, que atrae una gran afluencia de inversores de todo el mundo. En el control del blanqueo el registrador tiene la obligación de poner en conocimiento del Banco de España toda operación que parezca sospechosa, aunque sea correcta legalmente e inscribible. Cuando estuve en Marbella lo mirábamos de forma especial.

–Un trabajo más interesante, pero quizá más peligroso .

–Por suerte, llegué a Marbella en una época de mi vida en la que ya estaba muy formado, con experiencia suficiente, y, además, mi equipo era muy competente. Allí aprendí mucho y adquirí gran seguridad. Y en Marbella hay una gente extraordinaria, muy trabajadora.

–Tras un largo paréntesis de tres lustros vuelve a Córdoba. ¿Encuentra cambios?

–La sociedad y la economía siguen siendo muy parecidas, basadas en el campo, en el comercio y en la joyería. La diferencia que encuentro es que Córdoba ha aumentado el número de servicios que presta, la Universidad expide más titulaciones y la ciudad se ha modernizado respecto de los años 80. Pero no se ha desarrollado un tejido empresarial inversor. En los años del boom inmobiliario sí creció bastante, pero eso desgraciadamente se ha venido abajo y ha arrastrado muchísimo. Córdoba es más culta que antes, está más preparada, es más moderna y aparecen nuevas generaciones y formas de ver la vida sin que deje de subyacer esa indolencia y falta de alternativas fuertes que creen riqueza y empleo.
 

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